Montag, 31. März 2014

Kostenlos! Einfache Texte in  spanischer Sprache als eine Brücke zwischen Lehrbuch, Zeitungstexten und  originaler Literatur für Anfänger und Fortgeschrittene!
Written by Rainer: rainer.lehrer@yahoo.com
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2.1.1) El cobertizo

Nasreddin tenía un cobertizo. Era viejo y no tenía ventanas. Estaba muy oscuro allí y había muchas cosas. Nasreddin entró en el cobertizo, porque quería traer una escala. En el cobertizo se deslizó en un plátano y cayó contra un tenedor para el jardín. El tenedor le golpeó en la cara y Nasreddin cayó al suelo. El tenedor cayó sobre él y las puntas del tenedor entraron en su barba. Luchó con el tenedor, pues dio un salto y salió del cobertizo. Estaba muy enfadado. Tenía una espada debajo de su cama y corrió buscarla. Volvió al cobertizo, abrió la puerta y gritó: "¡Ven y lucha! Yo no tengo miedo."

2.1.2) Un artista

Un artista se fue al campo. Quiso tomar unas vacaciones, y tomó un cuarto en una granja. Cada mañana salía con sus pinturas y pinceles y pintaba. Por la noche se iba de vuelta a la granja, cenaba y dormía en la cama. Al término de sus vacaciones, quiso pagar por la habitación, pero el quintero dijo. "No, no quiero dinero. ¡Dame una pintura! ¡Qué es el dinero! Todo se va en una semana, pero tu cuadro siempre será aquí." El artista estuve muy contento y agradeció al agricultor. El quintero sonrió y respondió: "!No, no! Tengo un hijo en Madrid, él quiere ser artista. Viene cada verano, entonces voy a mostrarle tu cuadro y creo, entonces no quiere ser artista más."

2.1.3) El corazón enfermo

Una mujer fue al médico, tenía problemas con su corazón. El médico era nuevo en la ciudad, y no la conocía. Su primera pregunta fue: "¿Cuántos años tiene?" "Mmm ...", respondió ella, "tengo que pensar." Ella pensó un momento y luego dijo: "Me casé a la edad de dieciocho años, y mi marido tenía treinta años, y ahora mi marido es de sesenta años. Sesenta es dos veces treinta. El doble de dieciocho años es treinta y seis. Entonces tengo treinta y seis años."

2.2.1) La Navidad

Eran dos semanas antes de Navidad, y la señora García tenía mucho trabajo. Ella compró un montón de tarjetas postales de Navidad. Ella quería enviarlas a sus amigos y los amigos de su marido. Ella los puso en la mesa en la sala de estar. Cuando su marido llegó a casa del trabajo, ella le dijo: "He comprado tarjetas de Navidad para nuestros amigos. ¡Por favor, escriba las tarjetas mientras yo voy a preparar la cena!" El señor García dijo nada y se fue de la sala de estar en su estudio. La señora García estaba muy enojada con él, pero no dijo nada tampoco. Luego él regresó con una gran cantidad de tarjetas de Navidad y dijo: "Estas tarjetas escribí el año pasado, olvidé enviarlas."

2.2.2) Teléfono

La señora García estaba esperando una llamada de teléfono, pero no tenía pan en la casa, por eso dejó al bebé en casa y dijo a su otro hijo de cinco años de edad: "Voy a la tienda, Pedro, y voy a volver en unos minutos." Cuando la madre no estaba en la casa, sonó el teléfono, y Pedro contestó al teléfono. "Hola", un hombre dijo: "¿Tu madre está ahí?" "No", respondió Pedro. "¡Dile a ella, cuando vuelva, el señor Hernández ha llamado!" "¿Qué?" "Hernández se escribe. H-E-R-N-Á-N-D-E-Z". "¿Cómo se escribe una H?" "¿Cómo se escribe qué? ¡Oye, chico! ¿Hay todavía un hermano o una hermana en la casa?" "Mi hermano Miguel está aquí." "Bien, por favor, quiero hablar con él." Pedro llevó el teléfono a la cama del bebé y le dio a Miguel. Cuando su madre llegó, le preguntó: "¿Ha llamado un hombre?" "Sí", dijo Pedro, "pero solamente quería hablar con Miguel."

2.2.3) El oso

El anciano señor García amaba la caza del oso negro, pero sus ojos ya no eran buenos. Una vez casi tiró a una persona en vez de un oso. Así que (= por eso / porque) sus amigos eran muy cuidadosos cuando iban de caza con él. Una vez, un amigo quería reír mucho, tomó un papel y escribió en él: "No soy un oso". Luego se le colgó en su vientre y entró en el bosque. Sus amigos lo vieron y rieron mucho, pero después de unos cinco minutos el señor García tiró a él. El amigo estaba muy enojado. "¿No viste las palabras?" gritó. "Sí", dijo el señor García. Luego se acercó, leyó el papel y dijo: "¡Oh! No vi el 'No'."

2.3.1) Dos vasos de cerveza

Un hombre entraba todos los días en un bar y pedía dos vasos de cerveza. Los bebía y luego pedía dos otros. Una vez el camarero le preguntó: "¿Por qué usted siempre pide dos vasos de cerveza? ¿Por qué no bebe un vaso grande?" El hombre respondió: "Porque no quiero beber solo, bebo con mi amigo." Pero después de tres días, el hombre entró en el bar y pidió una cerveza. "Oh," dijo el camarero, "¿Su amigo está muerto?" "Oh, no", dijo el hombre. "Está sano. La cerveza es para él. Yo no bebo. Mi médico dice que no es buena para mí."

2.3.2) Un coche eléctrico

Un hombre quería construir un coche eléctrico. Durante la semana trabajaba en una fábrica en la ciudad, pero los fines de semana construía en su casa en el campo su coche eléctrico. Todos los lunes en la fábrica, hablaba a sus colegas de su coche, pero nunca era muy feliz. Pero un lunes por la mañana llegó a la fábrica y les dijo: "He llegado con mi coche eléctrico de mi casa a la fábrica." Sus colegas fueron todos muy contentos. "¿Cuánto costó?" preguntaron. "Trescientos dos Euros", dijo. "Dos Euros para la electricidad, y trescientos Euros para las cables eléctricos desde mi casa hasta el coche."

2.3.3) El asno

Una vez Nasreddin quiso ir al mercado con seis asnos. Después de una hora estaba cansado y montó en uno de ellos. Contó los anos, y fueran sólo (solamente) cinco, por eso descabalgó del asno, porque quiso buscar el sexto. Buscó y buscó, pero no lo encontró, por eso volvió a los anos y los contó de nuevo. Hubo seis. Montó y siguieron el camino. Después de unos minutos contó los anos de nuevo, y de nuevo sólo fueran cinco. Mientras que estaba contando, vino un amigo suyo, y Nasreddin le dijo: "Quiso ir al mercado con seis asnos, tuve cinco, pues tuve de nuevo seis, y ahora tengo de nuevo sólo cinco asnos. Uno, dos, tres, cuatro, cinco." "Pero Nasreddin", dijo su amigo, "Estás sentado en un asno. Este es el sexto. ¡Y tú eres el séptimo!"

2.3.1) Los ojos de María

Los ojos de María no eran muy buenos, por eso tenía que llevar gafas. Pero cuando tenía diecisiete años y salía con un joven, ella nunca llevaba sus gafas cuando estaba con él. Cuando él llegaba, ella se quitaba las gafas, y al llegar a casa y él se había ido, ella se las ponía de nuevo. Una vez su madre la dijo: "!Pero María! ¿Por qué no llevas tus gafas cuando estás con Miguel? Él va contigo a lugares hermosos en su coche, pero tú no ves nada". "Bien, madre mía," dijo María, "Soy más bonita para Miguel, cuando no llevo mis gafas – y él también es más bonito para mí."

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